Migración y Cambio Climático

Consecuencias alarmantes sobre las migraciones tendrá el cambio climático

El mundo debe hacerse a la idea de que a los desplazamientos por motivos económicos y políticos se sumarán en las próximas décadas los medioambientales.

Ese es el mensaje principal de un informe elaborado por el Centro de Ciencias Geográficas de la Universidad de Columbia, la Universidad de Naciones Unidas y la organización internacional humanitaria Care, presentado en Bonn, Alemania, durante una conferencia de expertos preparatoria para la Cumbre del Clima de diciembre en Copenhague.

El informe ‘In search of Shelter’ (En busca de un refugio), llevado a cabo en 23 países, evita dar cifras propias del aumento migratorio que podría producirse en las próximas décadas. Sin embargo, cita otros informes que hablan de hasta 700 millones en 2050; se calcula que para entonces la población mundial sumará 9.000 millones de personas.

La Organización Internacional de las Migraciones (OMI) se limita a una estimación media de 250 millones en 2050.

Según el estudio, en el futuro será difícil separar las migraciones motivadas por factores políticos o económicos de las derivadas de catástrofes naturales causadas por el cambio climático, desplazamientos que, por lo demás, ya existen ahora.

“El desplazamiento de poblaciones es generalmente causado por un conjunto de factores sociales y económicos, pero la influencia del cambio climático ya es creciente”, explica Koko Walter, de la UNU.

Los científicos consideran que la comunidad internacional debe desarrollar planes para hacer frente a esta situación, que será inevitable en mayor o menor medida, dependiendo del grado de efectividad que tengan los planes de lucha contra el cambio climático.

“Cerca de un tercio de la población mundial podría verse afectada por el deshielo de los glaciares, el aumento del nivel del mar, los riesgos de inundaciones en un primer momento y de sequía a largo plazo”, señala Charles Ehrhart, responsable de Clima en Care-Internacional.

“Pero si bien los desplazamientos causados por las catástrofes naturales o la guerras son, en general, temporales, esta vez la gente tendrá que abandonar su tierra sin esperanzas de poder volver”, agrega.

Por eso, los autores del estudio proponen que además de proyectos para frenar el cambio climático, por ejemplo mediante la reducción de emisiones de gases con efecto invernadero, los políticos deben desarrollar planes de “adaptación”, sobre todo para los países más pobres que serán previsiblemente los más afectados.

Teniendo en cuenta de que el aumento del nivel del mar pone en peligro la existencia de más de una cuarentena de países, o, como otro ejemplo, las lluvias en México amenazan con disminuir un 50 por ciento, con la consiguiente desertización de grandes superficies, son necesarias medidas que permitan la subsistencia de la población.

Entre estas deberían figurar tecnologías de irrigación que requieran menos agua o cultivos que mantengan a un mínimo la deshidratación del suelo, además de una diversificación de la economía doméstica que disminuya las dependencias de la agricultura.

Más allá de ello, es necesario, según los expertos, que los gobiernos asuman que habrá un cierto volumen de migración inevitable; por ese motivo, deben desarrollar programas económicos y prácticos, que permitan una repoblación en zonas menos afectadas.

Preocupante panorama

Las principales regiones afectadas son los mega-deltas de Asia -Ganges y Mekong- el del Nilo, pero también Centroamérica y el Sahel en África Occidental, donde el 65 por ciento de las tierras cultivables ya sufren sequía, destaca el estudio.

Entre el 12 y el 14 por ciento de la población egipcia podría verse forzada a desplazarse, víctima a la vez de la sequía y de la subida de las aguas, mientras que los 40 pequeños estados insulares, especialmente por debajo del nivel de los océanos, se enfrentan al riesgo de hundirse.

“Las Maldivas (un archipiélago de 1.200 islas) están estudiando proteger y adaptar el 25 por ciento de su territorio y abandonar los 75 por ciento restantes. ¿Qué hacemos si desaparece un Estado soberano? Nunca ha ocurrido: ¿quién será responsable de esta gente?”, pregunta un responsable de Care.

En la mayoría de los casos, las poblaciones buscarán un refugio en el interior de su país, otros se verán forzados a atravesar las fronteras: pero los países más pobres no están lo suficientemente equipados para enfrentarse a esta presión adicional, estiman los autores.

El futuro acuerdo, que debe adaptarse en diciembre en Copenhague, debe dar una “prioridad absoluta” a las poblaciones más vulnerables en los esquemas de financiación.

“Las migraciones deben ser reconocidas como un elemento importante de la adaptación” del cambio climático, insiste Charles Ehrhart. Finalmente, deberá estudiar el estatus que se le atribuirá a esta cantidad de migrantes que no corresponde al de “refugiado” definido por la Convención de Ginebra.

“No utilizaremos este término, que implica obligaciones legales y presupone una persecución. La naturaleza no persigue”, apunta Walter.

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